Casa Andenes   Casuarinas, Lima - Perú “Allí está, hermosa e inocente entre la neblina, y yo entro en su perfecta indiferencia y me ovillo entregado a la idea de ser de otra sustancia.” Animal de invierno – Cosas del Cuerpo – José Watanabe
En un terreno 1930 m2, ubicado en el punto más alto de una montaña de la ciudad de Lima.
Con una pendiente extrema y con vistas privilegiadas sobre la capital peruana.
Nos encargan diseñar una casa de 650 m2 techados, y además, nos solicitan que obtengamos la mayor superficie posible de jardín útil.
Convencionalmente, los proyectos de la zona plantean enormes muros de contención para poder alcanzar la cota de altura más alta del terreno y, de esta manera lograr la máxima superficie de jardín plano posible, sobre el cual construir las casas.
Sin embargo, esta lógica proyectual no sólo incrementa significativamente los esfuerzos estructurales, y por tanto, el costo final de las casas, sino que además, anula la continuidad de las vistas desde la ciudad y destruye la propia forma de la montaña existente, y por tanto, el “espíritu del lugar”.
La Casa Andenes es por sí misma una declaración de intenciones, que cuestiona –desde la coherencia- estas respuestas convencionales y que por contraste propone, como en la andenería Inka, escalonar toda la superficie del terreno, permitiendo reducir los esfuerzos estructurales significativamente, salvar las vistas desde la ciudad, y preservar la naturaleza propia de la montaña.
La propia casa completa el escalonamiento y se oculta incorporándose completamente dentro del mismo, pasando así a formar parte de la montaña. Priorizando el territorio por encima de lo edificado.
La casa desaparece permitiendo que las vistas sigan siendo de dominio público de tal manera que, desde abajo, uno sólo ve el escalonado de piedra, y al llegar a la casa -desde arriba- vemos únicamente las terrazas de jardines colgantes. El 100% del terreno se vuelve jardín.
A nivel espacial, planteamos una relación interior-exterior tanto horizontal como diagonal. Además, cada uno de las estancias interiores de la casa se prolonga hacia las terrazas de la andenería, que a su vez, extienden sus vistas sobre la ciudad.
La superficie de metros cuadrados que requiere el programa solicitado por el cliente, sumado a los parámetros urbanísticos locales, daban como resultado una casa que ocuparía como mínimo cuatro plantas, por lo que el proyecto limita los espacios para las funciones básicas: salón, comedor, cocina y dormitorio, a dos plantas centrales.